En esto creemos

En Dios

El único y verdadero Dios, creador y sustentador de todas las cosas. No hay más que un Dios vivo, perfecto en todos sus atributos. Un Dios que existe eternamente en tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, claramente distinguidos y en una unidad perfecta. Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo, cada persona es plenamente Dios y hay sólo un Dios.

Dt. 6:4; Mr. 12:29; Gn. 1:1; Neh. 9:6; Ap. 4:11; Jer. 10:10; Sal. 42:2; Mat. 5:48; Stg. 1:17; Sal. 110:1; Mt. 22:41-46; Mt. 28:19; Lc. 3:21-22; Jn. 1:18; Jn. 15:26; Jn. 17:11-26; Zc. 14:9; Apo. 15:3; 2 Co. 13:14.

En la Biblia

Como la Palabra inspirada de Dios, en su canon completo de 66 libros; 39 del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo Testamento. Revelada al hombre para salvación del alma. Su mensaje central es el amor de Dios hacia el hombre pecador, mostrándole su necesidad de redención y señalando el único camino de salvación, que es Jesús. Por ser Palabra de Dios, es perfecta, viva e infalible, contiene sabiduría de lo alto, superior a cualquier razonamiento humano. Por lo tanto, es la única regla de fe y conducta para la vida del cristiano.

2 Tim. 3:15-17; 2 Pe. 1:20-21; Jn. 3:17-18; Jn. 5:37-39; Jn 14:6; Mt. 5:18; Sal. 19:7; Heb. 4:12-13.

En la deidad del Señor Jesucristo

Jesucristo es Dios, no es un ser creado, es eterno.

Jn.1:1; Mt.14:33; Col.1:16-17; Heb. 13:8; Jn. 1:14; Ro. 9:5; Fil. 2:5-7; 1 Tim. 3:16; 1 Jn. 5:20.

En que el Verbo de Dios (Jesús) se hizo carne

Jesús es Dios encarnado, Dios en forma humana, la imagen misma del Padre, quien sin dejar de ser Dios, se hizo hombre para poder revelar a Dios y proporcionar los medios de la salvación para la humanidad. Él es verdaderamente Dios y verdaderamente hombre. Creemos en su nacimiento virginal, en su vida sin pecado, en sus milagros, en su muerte vicaria y expiatoria mediante el derramamiento de su sangre en la cruz, en su resurrección corporal, en su ascensión a la diestra del Padre, y en su retorno en poder y gloria.

Jn. 1:1-14; Heb. 1:3; Fil. 2:5-11; 2 Co. 5:19; Col. 2:9; 1 Tim. 2:5; Mt. 1:23; Lc. 1:30-35; 1 Pe. 2:22; Heb. 7:26; Heb. 4:15; Hch. 2:22, Hch. 10:38; 1 Co. 15:3; 1 Pe. 1:18-20; 1 Pe. 3:18; Mt. 28:6; Lc. 24:39; 1 Co. 15:4; Hch. 1:9-11, Hch. 2:33; Hch. 1:11; Mt. 24:30.

En el ministerio actual del Espíritu Santo

Creemos en la deidad del Espíritu Santo. Él es quien convence de pecado, de justicia y juicio. Es quien guía a toda verdad. Regenera a los pecadores y mora en los creyentes. Reviste de poder a la iglesia para testificar de Jesús.

Jn. 14:16; Jn. 14: 26; Jn. 15:26; Jn. 16:12-13; Sal. 139: 7-10; Mt. 12: 31; Hch. 5:3; Jn. Jn.16:8-11; Jn.16:13-15; 1 Co. 2:10-13; Tit. 3:5; 1 Co. 3:16; Ro. 8:9; Ef. 4:30; Hch.1:8; Lc.12:11-12; 1 Co 12:1-11; Ro. 8:26.

En que todos han pecado y por eso están destituidos de la gloria de Dios

Absolutamente todo ser humano necesita la salvación, ya que todos los hombres en todo lugar, están perdidos y van a la condenación eterna. Jesucristo es el único camino para la salvación del hombre perdido y pecador.

Ro. 3:10-18, 23; Ro. 1:21-32; Is. 53:6; Gn. 3; Ef. 2:1.

En la salvación del hombre por gracia, por medio de la fe en Jesús y no por obras

El amor de Dios se ha manifestado a todos los hombres. El hombre puede obtener el perdón de sus pecados si acepta a Jesucristo como su Salvador personal, arrepintiéndose de todas sus transgresiones.

Jn. 3:16-18; Lc. 19:10; 1 Tim. 1:15; Ef. 2:5-9; Mr. 1:15; Ro. 10:9-10; 2 Co. 5:17; Ef. 4:22-24; Gá.5:16-25, Gá. 2:16.

En la justificación, la regeneración y el nuevo nacimiento

Se efectúan por la fe en Jesucristo.

Ro. 5:1; 1 Co. 6:11; Gá. 2:16; Ro. 3:24-25; Tit.3:4-6; Jn. 3:3-5; Stg.1:18; 1 Pe. 1:3-4; 1 Jn. 5:1; Jn. 1:11-13.

En los dones del Espíritu Santo

Dios ha dado dones espirituales a los creyentes capacitándolos para una vida piadosa y de servicio, llamándolos a hacer un buen uso de los mismos para edificación de la iglesia. Es en las asambleas locales donde los creyentes ejercen sus dones para beneficio de otros miembros del cuerpo.

1 Co. 12:1-11; 1 Pe. 4: 10-11; Ro. 12:3-13.

En la Iglesia

Que está formada por todos los redimidos por la sangre de Jesucristo de todas partes del mundo, siendo Él la cabeza. En la unidad espiritual en el Señor Jesucristo, todos los verdaderos creyentes son miembros de su cuerpo: la iglesia. Y que los miembros del Cuerpo espiritual son mandados a unirse en las asambleas locales. Fomentando la comunión con las congregaciones que profesan la misma fe.

Hch. 20:28; 1 Pe. 2:9-10; 1 Pe. 1:18-20; Ef. 1:22-23; Ef. 5:23; Col. 1:18; Ef. 2:19-22; 1 Co. 12:27; Mt. 16:18; Ef. 4:11-13; Heb. 12:23.

En la santidad

Como norma de vida de Dios, para su pueblo.

1 Pe. 1:15-17; Ef. 4:20-32; 1 Ts. 4:3; 1 Ts. 5:23; Heb. 12:14; Sal. 24:3-5.

En la gran comisión

La iglesia tiene la responsabilidad de anunciar el mensaje de salvación a toda criatura.

Mt. 28:18-20; Mr. 16:15; Ro. 10:14-15; 2 Co.5:18-20; Jn. 17:18-20.

En el bautismo en agua

Una ordenanza de nuestro Señor Jesucristo. Se realiza por inmersión en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, es un símbolo de muerte y resurrección. Es un acto público de nuestra entrega a Cristo.

Mt. 28:19; Mr. 16:16; Hch. 2:38.

En la Mesa del Señor

Una ordenanza de nuestro Señor Jesucristo. Memorial del sufrimiento y muerte de Cristo. Es una profecía de su segunda venida. Por tanto, es un medio de comunión para todos los creyentes “hasta que Él venga”.

Mt. 26:26-28; Jn. 6:53-56; Lc. 22:19-20; 1 Jn. 1:7; 1 Co. 11:24-31.

En el arrebatamiento de la iglesia

Es la resurrección de los que han muerto en Cristo y su traslación, juntamente con aquellos que hayan quedado hasta la venida del Señor, es decir su iglesia fiel.

Mt. 24:36; Hch. 1:6-7; 2 Ts. 2:1-4.

En la Segunda Venida y en el Reino Milenial de Cristo

Como promesa escritural y esperanza del mundo, el Milenio tendrá lugar en la tierra y será en las siguientes fases: la revelación de Jesucristo en gloria con sus santos, la salvación de Israel y el establecimiento del reinado de Cristo sobre todas las naciones; por mil años.

Jud. 14-15; Jer. 30:7; Ap. 6:12-17; 1 Ts. 4:13; Ro. 11:26; Is. 65:19-25; Zac. 14:3-5; Ap. 19:15-16.

El Juicio Eterno

Habrá un juicio final en el cual los impíos serán resucitados y juzgados según sus obras. El diablo y sus ángeles, la bestia, el falso profeta y todo aquel que no sea hallado en el libro de la vida, serán consignados a la perdición eterna en el lago que arde con fuego y azufre, esto es la muerte segunda. En Cristo hay posibilidad de salvación mientras tengamos vida en esta tierra, luego ya no habrá oportunidad.

Mr. 16:16; Dn. 12:2; Jn. 5:28-29.

En cielos nuevos y tierra nueva

En cielos nuevos y tierra nueva donde morará la justicia, allí vivirán todos los santos por la eternidad junto a Dios.

2 Pe. 3:13; Ap. 21:3-5,22.

Conforme los hechos de público conocimiento y de acuerdo a lo establecido por las autoridades de la nación, quedan suspendidas todas las actividades presenciales de la iglesia hasta nuevo aviso.

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